
Yako soñaba con formar parte de la Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional de Alicante y compartir hogar con sus hermanos Latte, Tuba o Remo, entre otros; pero una displasia de cadera evitó que se convirtiese en un K9 -perro policía-. Ahora, el pastor alemán de 8 meses ha encontrado una familia con la que ser feliz.
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Yako prometía cuando fue donado a la Unidad Especial de Guías Caninos de Policía Nacional de Alicante, como su hermana Tabarca, que hoy día continúa su formación en el Servicio Cinológico de la Guardia Civil de la misma ciudad.
La ilusión de Yako se truncó por no pasar el alta veterinaria, puesto que para un can muy activo, que tiene que encontrar droga o explosivos, la displasia puede ser muy molesta, señalan desde el Cuerpo. Esta patología hereditaria es el dolor de cabeza de criadores, propietarios y veterinarios, quienes luchan sin cuartel desde hace décadas.
«No pudo ser; ni su sociabilidad, ni su capacidad de aprendizaje, ni sus ganas de jugar pudieron evitar que una anormalidad en la formación de sus caderas limitase sus posibilidades de llegar a ser un K9. Una familia ha acogido a nuestro Yako. El amor que profesa a los niños va a ser bien recibido por el hijo de la pareja que lo cuida con gran responsabilidad y cariño. No todos podemos ser héroes, pero sí podemos amar y ser amados por un perro como Yako. Hasta siempre, amigo». Así despiden al cachorro los agentes de la Unidad Especializada de Guías Caninos de la Policía Nacional de Alicante.
Actuaciones de la Unidad Especial de Guías Caninos de Alicante
A pesar de que sus cuidadores y sus hermanos lo echarán de menos ya es miembro de una familia gracias a la labor de Adopta K9, una organización cuyo objetivo es ayudar a los perros policía jubilados -o como en el caso de Yako, a los que no les dan el alta veterinaria- a encontrar una familia que le siga cuidando y dándole cariño como hacía su guía cuando estaba en activo.
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La asociación sin ánimo de lucro, que solo dispone de una única ayuda oficial por parte del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, cuenta con varios cursos y seminarios impartidos por instructores y guías caninos profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) para el adiestramiento de los perros adoptados. «Nuestro objetivo es conectar al perro con la persona que necesita y no al revés», señalan desde la organización.
Los perros de Adopta K9 son agentes caninos que se han jubilado y que, durante sus años de servicio, han trabajado para las FCSE. Un K9 es un perro policía que ayuda en tareas de rescate, búsqueda de personas, detección de drogas, explosivos y billetes ilegales. Se trata de un trabajo duro y arriesgado. Adoptarlo es la mejor manera que hay de agradecerle el servicio que ha prestado a todos los españoles.
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