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Vista del Industrial Lab de Fempa. Miriam Gil

Impresión 3D y robótica desde un laboratorio de vanguardia en Alicante

El Industrial Lab, ubicado en Fempa, permite a las pymes realizar prototipos mediante tecnologías como la fabricación aditiva | Consta de varias máquinas que permiten imprimir en distintos materiales, desde fibras y plásticos a metal

Lunes, 10 de marzo 2025, 07:03

Un espacio de vanguardia dedicado a la fabricación aditiva, también conocida como impresión 3D, y a la robótica. Estas son las dos grandes tecnologías que priman en el Industrial Lab, un espacio de referencia en la provincia ubicado en las instalaciones de la Federación de Empresarios del Metal de la Provincia de Alicante (Fempa), en el polígono alicantino de Aguamarga.

Nacido de un proyecto en colaboración con el Instituto Tecnológico Metalmecánico, Mueble, Madera, Embalaje y Afines (Aidimme) y financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace), este espacio está destinado a que las pequeñas y medianas empresas puedan probar esta tecnología.

Así, el laboratorio cuenta con tres partes diferenciadas: una sala de fabricación aditiva o impresión 3D, otra de robótica colaborativa y una tercera de realidad virtual con simulaciones reales. «La función es acercar este tipo de tecnologías a las pymes, que pueden pensar que no son para ellos», explica el técnico del Industrial Lab y experto, Vicente Villaverde, quien asegura que estas «ya están democratizadas y son prácticamente factibles».

El ingeniero de Fempa hace especial hincapié en la importancia de este laboratorio para las pymes: «No es solo que estas tecnologías no serían accesibles, sino que serían desconocidas para muchos». Villaverde insiste en que hay muchos sectores «que desconocen el gran potencial de la impresión 3D, en la que podemos partir de piezas que pesan el doble o el triple y con esto lo podemos ajustar».

El técnico del Industrial Lab, Vicente Villaverde, la secretaria general de Fempa, Rosa Sánchez, y el presidente de Fempa, Jorge Ibáñez. Miriam Gil

El técnico enseña varias piezas fabricadas mediante diferentes materiales: plástico, acero, titanio o fibras son algunos de los que se pueden emplear en las diferentes máquinas de impresión 3D, en la que tienen incluso una que permite trabajar con el metal. «Se pueden hacer de todo con la impresión 3D, desde prótesis de titanio a cualquier otro tipo de pieza, incluso muchas empresas hacen sus propias herramientas con estas tecnologías», explica el experto.

Utilizadas en sectores como el aeroespacial o el automovilístico, la intención de Fempa es acercar este tipo de tecnologías a cualquier firma. «Queremos que las empresas vengan antes de comprar esta maquinaria, y enseñar cómo crear piezas funcionales, de alto valor», asegura Villaverde, quien incide en que «si tenemos que competir con mercados asiáticos, que son muy buenos fabricando estas piezas de poco valor, las pymes se verán gravemente afectadas».

Máquinas de impresión 3D y una de las piezas fabricadas con fibras. Miriam Gil
Imagen principal - Máquinas de impresión 3D y una de las piezas fabricadas con fibras.
Imagen secundaria 1 - Máquinas de impresión 3D y una de las piezas fabricadas con fibras.
Imagen secundaria 2 - Máquinas de impresión 3D y una de las piezas fabricadas con fibras.

En este sentido, la secretaria general de Fempa, Rosa Sánchez, destaca que este espacio demostrativo «sirve para que las empresas puedan valorar la implantación de estas tecnologías y puedan testar técnicas de fabricación aditiva». La directiva de la federación del metal reseña que «no hay otro sitio donde poder probar esto» y destaca una función «fundamental para acercar estas tecnologías que pueden ser muy útiles porque está cambiando el modelo de producción».

El experto remarca que la intención es «acercar esto a la empresa, estudiar su pieza, sus características mecánicas y de todo tipo y luego guiarla para que ellos puedan fabricarla y decidir si quieren esta maquinaria». Eso sí, Villaverde insiste en que «no somos un laboratorio de grandes tiradas, sino de prototipado».

Impresión 3D

El primero de los espacios del Industrial Lab se compone de una sala con máquinas de fabricación aditiva. «Tenemos tres tecnologías, una de resina, otra de soldadura selectiva y una tercera de polvos plásticos», explica Villaverde. El técnico asegura que antes «mucha gente se pensaba que era como imprimir un PDF en casa, pero son necesarios conocimientos para crear estas piezas».

Espacio de impresión 3D. Miriam Gil

El experto se para junto a la máquina de metal, una de las joyas de la corona de Fempa. «Tenemos fabricación en metal por soldadura láser, con polvos de acero: aluminios, titanios o aceros, se pueden usar otros aunque tratamos principalmente con estos», expresa el ingeniero.

Y es que en este espacio se pueden realizar piezas de todo tipo, incluso articuladas directamente, sin necesidad de montarlas. «Es una manera de abaratar costes, aunque son tecnologías lentas», asevera Villaverde, quien remarca que «son buenas para aquellas tiradas que no son excesivamente grandes, ya que tenemos un proceso que es lento pero que te da un acabado muy personalizado».

Brazos robóticos

Junto a esta, se encuentra una sala de robótica colaborativa. Dos brazos robóticos se localizan a lo largo de una cinta transportadora donde se encargan de tareas como el montaje o la selección de piezas. Junto a ellos otros brazos campan por el laboratorio, como si de rumbas (pequeños robots aspiradora) se tratasen, pero más grandes y con un brazo que se encarga de coger y transportar lo que le han ordenado.

Miriam Gil
Imagen principal - Impresión 3D y robótica desde un laboratorio de vanguardia en Alicante
Imagen secundaria 1 - Impresión 3D y robótica desde un laboratorio de vanguardia en Alicante
Imagen secundaria 2 - Impresión 3D y robótica desde un laboratorio de vanguardia en Alicante

«Estos robots son como una rumba, pero le hemos puesto un procesador para que realice las funciones que le dan los humanos», explica el ingeniero haciendo una comparación con un robot del día a día cotidiano. Eso sí, Villaverde recalca que «es robótica colaborativa, siempre se necesitan personas».

En este espacio los robots hacen una demostración de cómo se monta un usb. Un brazo selecciona las piezas del pendrive que sirven y las coloca en una mesa giratoria, donde un segundo brazo monta el usb, todo ello mediante órdenes transmitidas anteriormente. Un proceso que se puede realizar con cualquier cosa, como por ejemplo tomates.

«Con los talleres que hacemos queremos que esas futuras plantillas estén adaptadas a estas nuevas tecnologías que están en el sector», expresa Villaverde, quien deja claro que hay máquinas que antes valían 200.000 euros y ahora cuestan 20.000. «Si conseguimos que vayan por delante, tendremos un gran tejido industrial», concluye el experto, que destaca que estos equipos «se amortizan rápidamente».

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